domingo, 30 de enero de 2022

Olleta alicantina

 


Hace muchos años que preparo esta olleta .

La llamo alicantina porque soy de Alicante , además me enseñó a hacerla mi suegra que cocinaba de lujo. 

Además de mi abuela , ella me enseñó muchas recetitas fáciles cuando me casé y esta olleta es súper fácil de elaborar, vais a verlo.

Tengo unos truquillos que os voy a decir porque como con el cocido nunca sale poca comida.

Con estas cantidades comen seis personas un buen plato.

Os pongo los ingredientes y más o menos las cantidades que  he puesto, luego dependiendo de cuantos seáis lo adaptáis o hacéis como yo, guardo para otro día. 

Con el mismo trabajo comemos en dos ocasiones.

Ingredientes:

Cinco alcachofas peladas y partidas por la mitad.

Dos patatas peladas y partidas , chascadas para que así haga el caldo más espeso.

Tres dientes de ajo.

200 gramos de costilla de cerdo carnosa si puede ser.

Dos tomates rallados o un poco de tomate frito casero.

............

Tres o cuatro trocitos de calabaza.

Un nabo pequeño o medio grande.

Un buen puñado de acelgas limpias y troceadas.

.........

Un bote de lentejas, en mi caso pardinas.

Dos botes de alubias blancas.

Un puñado de arroz. ( Este ingrediente siempre se añade al final, 20 minutos antes de comer )


Elaboración:

He dividido los ingredientes en tres partes porque la  receta tiene tres pasos.

1º:

Sofreír :

En una cacerola sofreímos las alcachofas peladas y partidas por la mitad ( no las hagáis en trozos más pequeños porque si no se desharán) , las patatas peladas y partidas chascándolas , la costilla de cerdo partidas en trozos lo grandes que los queramos encontrar , los dientes de ajo y sal.

La carne y las alcachofas han de quedar bien sofritas para que dejen el gusto en el aceite.

Añadimos el tomate rallado o triturado, el que tengáis y freímos junto los otros ingredientes.


2º paso:
Hasta aquí hemos sofrito, ahora se le añaden dos litros de agua más o menos y añadimos la segunda parte de los ingredientes, simplemente añadir a la olla en crudo.
Las acelgas, el nabo, la calabaza.
Tapamos la olla y dejamos hervir a fuego medio que no se deshagan las verduras durante más o menos 20 minutos.



El caldo va cogiendo espesor , como se dice engorda un poco, coge cuerpo.
Probamos y añadimos más sal, le podemos agregar una pastilla de caldo si lo creemos conveniente.
Si echamos la pastilla de caldo no poner más sal por ahora.


3er paso:
Añadimos los botes de judías blancas y el bote de lentejas.
Aquí cada uno a su gusto, yo los pongo en un colador grande y los enjuago hasta quitar la espumita que suelta, si lo soléis echar con su caldo lo hacéis así.
Ya sé que ese caldo que llevan los botes es bueno pero a mi no me gusta, que le voy a hacer.

A veces lo hago con legumbres que he puesto a remojo y luego cocidas, ahí los tiempos cambian porque cada legumbre tiene una calidad y con ella un tiempo de cocción por eso no me caliento la cabeza y las pongo de tarro  que son bien buenas también.



Vemos el caldo que tiene la comida para añadir más agua si hace falta.
Tened en cuenta que al final añadiremos el arroz y queremos que quede caldoso, no tiene que quedar pastoso y seco.

Dejamos que cueza todo a fuego medio hasta que todo coja sabor unos 20 minutos más  o media hora.

Hasta aquí lo podemos hacer hasta el día antes si queremos o tenemos invitados y no queremos liarnos ese día en la cocina.

Unos veinte minutos antes de comer añadimos el arroz, un buen puñado, solo eso, no os paséis que el arroz es un ingrediente más , no el protagonista de la receta.

Cuando el arroz está a mitad de cocción mi suegra añadía un chorrito de limón y ella decía que así el arroz no se engachaba, yo lo hago como ella.

Ya está listo para comer, solo queda sentarse a la mesa y servir.


Aquí veis la receta acabada, caldosito y riquísimo de verdad.


Ahora os cuento un truco que hago.

Como siempre me sale de más y no me gusta al día siguiente el arroz pasado, separo una parte antes de echar el arroz, así si por lo que sea absorbe todo el caldo una vez que el arroz está hecho puedo añadir de lo que he separado y quede como a mi me gusta.

Además al día siguiente u otro día puedo comer de nuevo con o sin arroz que está riquísimo igualmente.

Sin el arroz se puede congelar en platos individuales y sacarlo el día que nos apetezca, cuando venimos del trabajo por ejemplo y no hay tiempo de comer, os seguro que os va a venir muy bien.


Espero que os guste.

Las olletas son como los cocidos, en cada casa hay una costumbre y se le añade o se quita lo que se prefiera.

Cada pueblo o ciudad tiene su olleta, en unos se le ponen más carnes, morcilla, chorizo, otras verduras, como por ejemplo cardo, judías verdes troceadas... y eso es lo bueno de estas comidas que se adaptan a todos los gustos, incluso viudas ,  sin carne están espectaculares.

Son sanas y económicas, siempre.

¿De donde sois  y que le ponéis vosotros?

jueves, 20 de enero de 2022

Pot pie de pollo y verduras.

 


Esta es una receta para el grupo de cocina DESAFÍO EN LA COCINA, y como muchas otras recetas  si no es por el grupo quizás hubiese tardado más en hacerla o no la hubiese hecho y desde luego me la hubiese perdido.

Cada mes nos proponen un reto o desafío, cada participante del grupo hacemos nuestra versión y así queda una entrada llena de propuestas diferentes sobre la misma receta, genial, verdad?

Este mes la propuesta en un POT PIE,  como prefiramos, vegano, de carne, pescado...lo que nos guste.
El mío muy sencillo, de pollo y verduras, muy de temporada y muy corrientes en cualquier cocina, como el pollo .

En este caso la masa quebrada es comprada, he utilizado dos, una para el fondo y otra para la tapa. pero también se puede emplear el hojaldre, aunque aconsejo que fuese solo para la tapa porque si no la base luego no aguanta el relleno si queremos sacar el pastel entero del molde.
Me ha sorprendido lo riquísima que estaba para los pocos ingredientes que lleva, de verdad, mira que soy especial pero esta he de decirlo, me ha encantado.

El POT PIE  es la empanada típica de la cocina de los estados unidos.

Un pastel normalmente de pollo, es el más común, que unas veces lleva masa tanto en la base como en la tapa o solo en la tapa, pero siempre va tapado.
En casi todas las recetas se cuece el pollo con verduras, luego se desmenuza y con el caldo se elabora una bechamel que dará más jugosidad al pastel.
Se llama así porque se hacía en olla de hierro , ¨POT¨ .
Yo no he cocido el pollo, he preferido hacerlo a la plancha con su sal, siempre añadida al final .
Ha quedado igual de jugoso gracias a las verduras y a la bechamel.

Vamos con la receta:
  • 2 láminas de masa quebrada.
  • Media pechuga de pollo partida en filetes finos.
  • Dos cebollas picadas.
  • Un calabacín mediano picado.
  • Un poco de repollo morado o lombarda picada, le da un poco de dulzor al palto.
  • Aceite de oliva.
  • Sal, pimienta negra molida.
Bechamel.
  • 40 gramos de mantequilla.
  • 40 gramos de harina de todo uso.
  • Medio litro de leche..
  • Sal, pimienta y nuez moscada.
Elaboración:

En una sartén con un poco de aceite pochamos o doramos la cebolla , el calabacín y la lombarda picadas con sal y un poco de pimienta negra molida.


El calabacín y la cebolla le va a dar mucha jugosidad al pastel.


Por otro lado hacemos a la plancha los filetes de pollo , añadiendo sal al final, los picamos con el tamaño que queramos encontrar en el pastel.



Por último hacemos una bechamel, mezclando la mantequilla con la harina en una sartén, hay que cocinarla un poco para que se le vaya el sabor a crudo de la harina.
Añadimos la leche poco a poco, sin dejar de remover mientras va espesando a fuego medio para que no se peque.


Mezclamos el sofrito de verduras y el pollo picado.
Vamos añadiendo bechamel hasta que quede una mezcla de verdura , pollo y bechamel  como a nosotros nos gusta . Reservamos.



Al molde donde vayamos a cocer el pastel le ponemos un fondo de papel de horno o bien empleamos el papel que lleva la misma masa y he enmantequillado las paredes para que luego desmolde bien.
He estirado la masa un poco , la quería fina y la he acomodado en el molde. dejando sin pliegues tanto la base como las paredes del molde.
Pinchamos con un tenedor la base del molde.


Echamos el relleno en la base de la tarta.


Acomodamos bien el relleno apretándolo un poco para que no queden huecos y luego al partirlo se vea uniforme.


Ponemos la otra masa también un poco estirada por encima de la tarta, recortamos un poco los bordes pero dejando lo suficiente para poder coger dar forma a la masa de abajo con la de arriba y cerrar así la tarta.
La vamos cerrando doblando la masa como más nos guste y sepamos, ya os digo yo que a mi no me queda toda igual, no suelo hacer muchas tartas con masa y  no le pillado todavía la maña, pero todo es práctica, de todas maneras estará igual de rica.


Una vez cerrada  la pincelamos con huevo batido y si queremos con la masa sobrante le hacemos algún motivo de decoración, yo se lo hice y luego pensé que hubiese quedado más rústico y mejor sin nada de decoración.



Se la puse, la pincelé también con el huevo batido y al horno precalentado a 200- 180 grados hasta que esté cocida la masa y dorada.
Suelo poner un papel de aluminio o he horno en la rejilla superior del horno para ir viendo como se dora y quitarlo cuando convenga, así evitaremos que se queme.
Vamos regulando la temperatura del horno según veamos.



Sacamos y comemos todavía caliente, aunque dependiendo del pastel se podría comer frío o del tiempo.
Yo lo que nos sobró lo recalenté en el horno, a 150 grados para que se caliente uniformemente y sin requemarse, así la masa queda crujiente de nuevo y en microondas quedaría reblandecido.


Como veis ha quedado el interior jugoso y la masa crujiente y de verdad que me ha gustado mucho su sabor, me ha sorprendido hasta a mi. :)


No hace falta decir mucho, con la foto creo que es suficiente, todos los ingredientes hacen que el pastel sea una delicia y para nada seco.


Espero que os guste  y que lo hagáis con las verduras y carne que más os guste, seguro que es un éxito en vuestra casa.


Esta es una elaboración que nos permite usar la verdura y lo que tengamos en la nevera.
Jamón de york, serrano, queso, trozos de verdura que hay que gastar, etc.....




Para ver las propuestas de mis compañeras pinchar en el logo del grupo.

domingo, 16 de enero de 2022

Galletas de merengue y almendras.

 


Estas galletas son ligeras y deliciosas.

Hechas con claras de huevo que tenía congeladas y que sobraron de otras elaboraciones y almendra molida sobrante de estas navidades.

La receta está hecha a ojo, más o menos. Me he basado en algunas vistas por internet pero al final como quería aprovechar las cantidades de ingredientes que yo tenía así han quedado.

El resultado me ha sorprendido hasta a mi, porque son crujientes por fuera y sequitas pero no duras.

Aguantan muy bien en una caja metálica cerrada, yo les suelo poner abajo y arriba una servilleta de papel para que absorban la humedad pero no creáis que os van a durar mucho tiempo.

Os digo mis ingredientes:

  • 200 gramos de almendra Marcona molida.
  • 180 gramos de azúcar blanquilla. 
  • 4 claras de huevo a temperatura ambiente.
  • Una pizca de sal.
  • Una cucharada sopera de zumo de limón..
  • 60 gramos de harina de maíz o Maicena.


Elaboración:

Precalentamos el horno a 180 grados.

Montamos las claras incorporando el azúcar poco a poco, añadiendo una pizca de sal y el zumo de limón cuando las claras estén casi montadas.

Mezclamos la almendra molido junto con la harina de maíz.

Añadimos  poco a poco la mezcla de almendra y harina de maíz al merengue que mezclaremos con una espátula y con movimientos envolventes.

Ponemos un papel sulfurizado en la bandeja del horno.

Echamos la mezcla de las galletas en una manga pastelera con boquilla rizada en mi caso, pero esto ya es a gustos.

Hoy haciendo montoncitos que luego con el calor se bajarán un poco. 

No me ha quedado una masa con volumen  por el peso de la almendra pero aún así las galletas han quedado muy bien después de horneadas.

También podemos coger masa con una cuchara de sopa y ayudándonos con otra hacemos montoncitos sobre el papel puesto en la bandeja del horno, un poco separados porque se extenderán conforme se vayan haciendo.



Horneamos durante 15- 20 minutos dependiendo del tamaño de las galletas.

Una vez apagado el horno quedan blanditas, las he dejado dentro para que se sequen con el calor del horno, con la puerta un poco abierta.

Así el merengue queda sequito pero no duro.

Si hacéis eso con otras galletas no habrá quien se las coma pero con las de merengue quedan perfectas.



El sabor a almendra es fantástico, no le pongo saborizantes, no le hace falta y no me gustan demasiado.

Si la almendra es de calidad como es esta no le hace falta.

Si habéis hecho alguna vez macarons os daréis cuenta que el sabor es muy parecido, llevan casi los mismos ingredientes aunque esto es mucho más fácil de elaborar.


Otras galletas parecidas las cuecen durante más tiempo en el horno y con una temperatura inferior, sobre una hora a 100º  ó 120º, pero la verdad he visto en otras recetas que a 180º se hacían también y con un tiempo inferior y lo he preferido así, el precio de la luz es de locos y cuanto menos tiempo, menos gasto.


Os dejo también como hice los macarons, fue una receta sorprendente, tanto por su elaboración como por el sabor.

Pinchad AQUÍ  para ir directos a la receta y el paso a paso.



Es una elaboración que hay que tomarla con calma y seguir los pasos exactamente, no se puede saltar ninguno, ni el secado antes de hornear , es muy importante para que hagan ese pie tan característico.
Estos que veis son los primeros y únicos que he hecho, pero he de volver a hacerlos, merece la pena por su sabor el tiempo empleado.


Os digo una cosa, aunque no quedasen bien, no hiciesen esa forma característica me daría igual por lo ricos que están.



Espero que os gusten, merecen la pena, tanto las galletas como los macarons.

Cavity cake de fresas.

  Todo tiene un principio y un fin y este es el último desafío del grupo DESAFIO EN LA COCINA. Han sido diez años en los que yo he participa...