miércoles, 29 de julio de 2020

Rillettes de conejo con aceite de oliva.



En casa nos encantan los patés, las terrinas, el foie y como no los rillettes, todo lo que pueda ir encima de una tostada, untado en pan es algo que nos chifla.

En este caso he hecho unos rillettes de conejo en aceite de oliva, con un poco de panceta, pero no mucha para darle sabor además de las especias.

La receta por supuesto no es mía, nadie nace enseñado, es de Los Hermanos Torres, sencilla y fácil de su programa de la TV1.
El conejo es una de las carnes con menos grasa que hay y con el aceite de oliva en vez de otro tipo de grasa como la de pato o  cerdo la hace ideal si queremos seguir una dieta.

He hecho la receta tal y como la han hecho ellos, la  próxima le añadiré un poco más de especias, aunque así resulta deliciosa me gustan los sabores más pronunciados.


INGREDIENTES:

  • Dos muslos y dos patas delanteras de conejo.
  • Medio hígado o si os gusta mucho el hígado entero del conejo, en su defecto de pollo.
  • Dos tiras de panceta ibérica picada a cuchillo.
  • Romero y tomillo en rama.
  • Dos dientes de ajo.
  • Sal y pimienta o pimientas de distintos tipos.
  • Armagnac, Oporto o un buen oloroso.
  • Aceite de oliva virgen extra, lo suficiente para cubrir todos los ingredientes en la olla.



ELABORACIÓN:
Escogemos una olla donde nos quepa la carne en una sola capa pero sin que hayan huecos entre los trozos, así utilizaremos solo el aceite necesario. sin desperdiciarlo, aunque luego se guarda para usarlo en otras elaboraciones.
Echamos un poco de aceite en el fondo de la olla y disponemos la carne, el conejo, el hígado y la panceta.
Ponemos por encima las ramas de romero y tomillo, los dos dientes de ajo partidos por la mitad,  un poco de sal y pimienta.


Echamos más aceite hasta cubrir por completo los ingredientes.
Confitamos sin pasar de los 90º durante una hora o una hora y cuarto.
Mi vitrocerámica tiene del 1 al 10, comencé por el cinco para que calentase un poco y fui bajando hasta el 1, utilizo un termómetro de cocina para ir viendo la temperatura y no sobrepasar los 90 grados.
Es importante no hacerlo, no queremos que se fría, sino que se haga a baja temperatura, así queda muy tierna y jugosa.
NOTA: Os recomiendo si no lo tenéis comprar un termómetro, son baratos y son muy útiles en cocina.


Una vez pasado el tiempo sacamos las carnes, en otro recipiente desechamos el romero, tomillo y los dientes de ajo.
Podemos añadir un diente o los dos a la mezcla de carnes, eso depende de nuestro gusto.


Deshilachamos la carne con ayuda de dos tenedores o con las manos.
Pasamos toda la carne a un bol y vamos mezclándola y machacando un poco con ayuda de un tenedor, que siga quedando en hilos pero que se mezclen bien el hígado con los trozos de panceta y el conejo deshilachado.
Añadimos en hilo aceite del confitado y en mi caso Armagnac, poco a poco, sin pasarnos.
La carne va absorbiendo tanto el aceite como el Armagnac, añadimos un poco más de sal y pimienta molida hasta que quede el sabor a nuestro gusto.



Los Hermanos Torres ponen el bol donde mezclan las carnes dentro de otro con hielo, para que vaya enfriando, yo no lo he hecho así.
Una vez que lo he mezclado todo y que la consistencia ha quedado a mi gusto y con el sabor adecuado, lo he metido en la nevera durante dos horas, lo he sacado y vuelto a probar para rectificarlo así de sal , pimienta, licor y aceite.

Una vez probado ya lo he pasado a un tarro para conservarlo, aunque la verdad  no duró mucho, está riquísimo.


Llené este recipiente que es grandecito de tamaño como veis y un tarro con tapa de cristal de foie.


Es un aperitivo sencillo, con aceite de oliva y la carne de conejo que es de las más sanas y menos grasas que hay.
Desde luego lo volveré a hacer, quizá con alguna que otra especia, de cualquier manera resulta delicioso.
Yo le he puesto por encima un poco de sal en escamas, con sabor a romero y la otra normal, todavía está mas rico si cabe.


Acompañarlo con unos pepinillos, variantes, un pan tostado y a disfrutar.

Espero que os haya gustado y lo hagáis, si es así ya me contaréis.

lunes, 20 de julio de 2020

Bizcocho de piña.



Este es un bizcocho sencillo a más no poder, con un sabor a piña fantástico ya que lleva en este caso piña natural, pero también podemos usar piña en conserva y así de paso si queremos emborracharlo usaremos el almíbar del bote.

Esta receta la he hecho para el grupo de cocina "Desafío en la cocina" que en el mes de Julio participamos con un desafío dulce y nuestro premio es un comodín que nos vale por si en otro desafío dulce  no pudiésemos hacerlo. 


Sea invierno o verano nos apetece comer un buen bizcocho y este fresquito de la nevera apetece muchísimo.
Es el clásico bizcocho de yogurt que siempre sale. Se suele hacer con harina todo uso pero me quedaba harina de espelta que los deja más jugosos y como no quedaba lo suficiente le añadí el resto con harina de maíz, maicena o cualquier marca blanca como la mía.


INGREDIENTES:
  • 3 huevos.
  • 250 gramos de harina de espelta, pero puedes usar normal.
  • 50 gramos de maicena. Podéis poner 300 de harina todo uso en vez de la espelta y la maicena.
  • 1 yogurt natural
  • 2 yogures de azúcar.
  • 1 yogurt de aceite de girasol u oliva, el que más os guste.
  • 1 sobre de levadura de repostería.
  • 3 rodajas de piña partidas por la mitad para las paredes del molde.
  • 3 rodajas de piña cortadas en trocitos pequeños para mezclar con la masa.
Un molde de 20 cm desmontable.
Una hoja de papel para horno.



ELABORACIÓN:
Precalentamos el horno a 200 grados.
Comenzamos batiendo los huevos con el azúcar hasta que doblen el tamaño o blanqueen.
Cuanto mejor montados estén más esponjoso será el bizcocho.


Incorporamos el aceite, el yogurt y batimos un poco más.
Mezclamos las harinas con la levadura, tamizamos e incorporamos a la mezcla anterior, batimos hasta que todo esté bien mezclado.

Forramos el  molde con el papel de horno mojado bajo el grifo, esto hará que se adapte perfectamente al molde, queda muy manejable al mojarlo.

Partimos por la mitad tres rodajas de piña y las ponemos pegadas a las paredes, la última habrá que cortarla para adaptarla al trozo que nos queda libre.
Mirad la foto.


Lo que sobra de esa mitad y las otras rodajas las picamos en trozos muy pequeños y los añadimos a la masa, mezclandolos con cuidado, que queden bien repartidos por toda ella.


Echamos con cuidado en el centro del molde para que vaya llenandolo pero que sigan adheridas las rodajas de piña a las paredes del molde.

Horneamos durante 35 o 40 minutos, este tiempo va a depender el horno, es mio va muy flojo y he necesitado 45 minutos pero el vuestro estará antes, pinchadlo con una brocheta y si sale limpia ya está hecho, no dejarlo más para que no se seque.
Suelo poner calor arriba y abajo sin ventilador, aunque tampoco tengo.

Yo suelo poner la rejilla del horno cerca de la parte superior y pongo encima otro papel de horno, así no se quema la parte superior del bizcocho, lo quito cuando queda poco para acabar y hay veces que no hace ni falta.



Dejamos enfriar dentro del molde.
Si queremos bañarlo con almíbar lo haremos en caliente, pinchando un poco el bizcocho con una brocheta y con un pincel lo vamos mojando con el almíbar.

ALMIBAR DE PIÑA.
Si lo queremos hacer con la piña natural echamos en un cazo 200 gramos de azúcar  y 100 ml de agua, podemos echar menos azúcar, según nuestro gusto.
Cuando el azúcar se vaya disolviendo en el agua incorporamos dos o tres rodajas de piña, la que luego vamos a trocear para añadirlo a la masa, bajamos el fuego cocemos unos minutos.
Dejamos enfriar las rodajas dentro del almíbar y ya lo tenemos listo para emplearlo para la receta.


Una vez fría podemos desmoldarla y adornarla con un frosting de queso y piña o como más nos gusta a nosotros, bien empapada de almíbar y ya está.


Sea como sea, os aseguro que está deliciosa, probadla y me contáis.

sábado, 4 de julio de 2020

Coca amb tonyina, con un toque diferente.


Esta no es la clásica coca amb toñina o tonyina o atún de sorra , como la queráis llamar, lo que si es es una coca riquísima, con un toque un poco particular que desde luego no es invento mío. 
La receta ganó un premio aquí, en Alicante, un panadería a la solía ir mi suegra y que antes de que cerrasen le dio la receta por la amistad que tenían. 

Los ingredientes distintos son el pimiento italiano y el perejil, aunque el perejil hay algunas que lo llevan.
Las jugosidad se la aporta la cebolla, un kilo que aunque parezca mucho no lo es.

Esta coca es típica de Alicante. Se come sobre todo en las Hogueras de San Juan, junto con las brevas no puede faltar en nuestras reuniones de amigos y familia, en bares y sus terrazas y en las barracas que están por todas partes e inundan nuestras calles adornadas para la fiesta.

Si no la haces casera no te preocupes porque las venden en todas las panaderías y hornos y a cada cual más rica. Se esmeran en su elaboración ya que muchos participan en el concurso que se hace todos los años de esta coca tan típica y rica.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES:

Para la masa:

250 ml  aceite de oliva suave de freír la cebolla y el pimiento
150 ml vino blanco seco
75 ml de anís seco , yo puse la marca " el mono" pero
Harina la que admita, en mi caso 900 gramos a un kilo
Un poco de pimentón dulce, (optativo) yo no le he puesto esta vez.

Para el relleno:
El aceite que luego va a la masa .
Un kilo de cebolla
150 gramos tonyina o atún sorra
2 latas de atún de buena calidad.
3 - 4 pimientos italianos medianos (podéis no ponerlo pero ya os digo no os váis a arrepentir)
Un puñado de perejil
Medio bote de piñones o al gusto.
Un huevo para pintar la masa



ELABORACIÓN:
Picamos muy bien la cebolla y los pimientos italianos.
Todo muy pequeñin, pero no pasarlo por una picadora, soltará mucha agua y ya no queda igual o dejarlo que esta se evapore muy bien al sofreirlo.



Sofreímos la cebolla y el pimiento muy picado en todo el aceite, así cogerá el gusto de las verduras.


Todo bien sofrito a fuego bajo.


Una vez sofrito el pimiento casi desaparece, se torna casi del mismo color que la cebolla, la mayoría ni lo ve y el sabor queda muy suave.


Hay que dorar a fuego  bajo hasta que esté transparentes la cebolla, lleva su tiempo no queremos que se queme. No preocuparos si tarda una hora o un poco mas, despacito y buena letra.
Ah, no pongáis nada de sal, con el del la ventresca de atún hay suficiente.



Ya lo tenemos bien dorado, transparente casi y el pimiento casi no se diferencia de la cebolla.
Es el momento de escurrir y recoger todo el aceite del sofrito con todo su sabor.


Añadimos al aceite el vino blanco y el anís...comienza la magia.


Lo calentamos hasta que esté bien caliente y comenzamos a  añadir harina, así se escalda y pierde ese punto crudo. Es el momento de añadir el pimentón y removerlo en el aceite una vez apartado del fuego. Yo no le he puesto esta vez.


He ido añadiendo hasta los 900 gramos, aunque he visto que en algunas recetas solo ponen 500, no sé a  mi me quedaba muy líquida, con los 900 ha quedado perfecta , por lo menos para mi gusto.


Ya tenemos, la masa hecha, he formado una bola y la dejo reposar mientras acabo el relleno.
Ha quedado una masa muy manejable.


Picamos el perejil, muy picado mucho mejor.


Lo añadimos al sofrito de cebolla y pimientos, junto con el atún de sorra, las dos latas de atún escurrido y los piñones.


El atún de sorra hay que desmigarlo, partirlo con las manos o a cuchillo muy chiquitín.
Si el atún de sorra ( la palabra "sorra" proviene del árabe y significa vientre, ya aclarado gusta más verdad??) viene en aceite, lo echaremos también al aceite de la masa, le dará más sabor. No se desperdicia nada.


Mezclamos muy, muy bien, queremos que en cada bocado haya de todo, si hace falta con la mano.



Precalentamos el horno a 200 grados.
Dividimos la masa en dos partes y extendemos una de las dos entre dos papales de horno, bien, bien fina o como nos guste comerla.



Ponemos el papel de horno con la masa en la bandeja de horno, ya veis la he hecho a la medida de la bandeja.
Extendemos el relleno sobre la masa, que quede todo igualado, así al poner la otra masa encima quedará uniforme,


Extendemos el otro trozo de masa igual que la anterior, sobre dos hojas de papel de horno.
La ponemos con cuidado sobre el relleno para que quede bien tapada, cerramos los bordes ayudándonos con los dedos o con el mango de una brocha o lo que tengamos a mano.
Recortamos con un cuchillo lo sobrante que lo podemos usar para unas empanadillas.


Pinchamos la superficie con un tenedor mucho o poco, como prefiráis, si la pincháis poco se agrieta la masa al hornearla, eso es algo que gusta a muchos, la próxima será así.
Batimos el huevo y la pincelamos bien con una brocha para darle un color dorado.
Horneamos a 200 grados, yo la he tenido casi 30 minutos, pero va a depender del horno, el mío va un poco flojito, seguramente con 20 minutos tendréis suficiente pero a  partir de los 15 no la perdáis de vista. No queremos que se nos queme por encima.


Este es el resultado final, la masa muy, muy crujiente, el relleno muy jugoso por la cebolla y el sabor fantástico, de verdad.
Para algunos todavía estará un poquito gruesa, eso ya a gustos.
Mas fina se  rompe mucho y eso es algo que no me gusta nada.


Estoy segura que en cuanto hagáis una os va a encantar y podréis adaptarla a vuestro gusto.
Pero antes de probarla la sentiréis cuando se hornea, el olor del atún, con el anís y el resto de ingredientes va a inundar vuestra cocina, estaréis deseando hincarle el diente.