sábado, 20 de abril de 2019

Galletas saladas con aceitunas negras, romero y orégano.



Este mes de Abril nos ha tocado un Desafío en la cocina fantástico, fácil y divertido.
Amasar me chifla y hacer galletas me entusiasma y este mes le ha tocado desafiarnos a M Luz , su propuesta han sido  galletas saladas.
Sus únicos requisitos que lleven harina y hornearlas, ya veis un lujo de desafío.

Mi propuesta: Galletas saladas con aceitunas negras, romero y orégano que no podían estar más ricas.
No son crujientes, más bien y lo veis aunque las fotos no sean muy buenas como pastas navideñas, hojaldradas, se deshacen en la boca.
Si pincháis en el logo os lleva directos a ver todas las propuestas de mis compañeras que son una maravilla, no os las perdáis.

Vamos con la receta: Receta de Sweet and sour.

INGREDIENTES:

  • 400 gramos de harina de todo uso.
  • 1/2 cucharadita de sal,  al gusto.
  • 1 cucharada de levadura royal
  • Romero picado o seco, del tarrito. Casi una cucharada de café, al gusto
  • Orégano seco , casi una cucharada de café al gusto.
  • 100 gramos de aceitunas negras sin hueso picadas.
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 yema de huevo.
  • 2 cucharadas de agua muy fría, quizás un poco más. 
ELABORACIÓN:

En un bol tamizamos la harina e incorporamos la levadura y la sal.
Mezclamos con una cuchara.



Añadimos el romero, el orégano y las olivas picadas. No os paséis picándolas, luego se desharán un poco más en el amasado.


Mezclamos y añadimos la yema de huevo y el aceite.


Seguimos mezclando.
Como veis queda como una masa quebrada cuando la trabajamos, pero no os preocupéis, es muy fácil de amasar, solo que no será una masa elástica como de pan, sino más bien quebradiza.


Añadimos el agua poco a poco,habrá harinas que le haga falta las dos cucharadas de agua y otras que un poco más como es mi caso, no ha llegado a una.
Lo vais a ver enseguida mientras amasáis.
Formamos una bola que tardaremos 2 minutos en conseguir,  fácil y rápido.



Envolvemos en papel film y a la nevera una horita, más o menos.

A la media hora precalentamos el horno a 190 º calor arriba y abajo.

Sacamos de la nevera y la estiramos entre dos hojas de papel de horno.
Ha cogido un poco más de cuerpo pero sigue siendo una masa que se resquebraja, no importa, no va a causar problemas a la hora de cortarla.


Cuando la tenemos del grosor que nos guste, unos 3-5 milímetros, a mi la verdad es que me han quedado cada una de su padre y de su madre, jejeje.


Con un cortador de galletas no muy grande las vamos cortando y poniendo en la bandeja del horno sobre un papel de hornear.
La masa sobrante la volvemos a hacer una bola y volvemos a cortar así hasta acabar.
Yo hice dos tandas.


Ya veis me quedaron unas más gorditas y otras más finas, seguro que a vosotros os salen mejor.


Horneamos unos 10-12 minutos, según el horno a lo mejor como el mío tres minutos más, hasta que las veáis doradas por las puntas a malas penas.
No son galletas que cojan mucho color sino se quemarán .


Ya veis que fáciles que son y cuando las estáis horneando el olor a romero, orégano y olivas inunda la cocina, una delicia.


Son unas galletas hojaldradas y deliciosas.
Las próximas porque las repetiré probaré en vez de levadura y el agua añadir cerveza, no tiene que quedar nada mal o la levadura y algún licor, ya veremos que se me ocurre pero lo que tengo claro es que las voy a hacer de nuevo.

                                                        FELIZ SEMANA SANTA

viernes, 22 de marzo de 2019

Tarta Selva Negra.



Este mes en desafío en la cocina nos proponía Carolina una tarta selva negra, como quisiésemos , en formato tarta, vasito, brazo de gitano,et... yo he escogido la tarta pero no me ha quedado lo bonita que quisiera, eso si, buena estaba un rato.

Aquí os dejo con un paso a paso la receta, con un poco más de tranquilidad hubiese quedado mejor pero bueno...

BIZCOCHO GENOVÉS:
  • 4 huevos temperatura ambiente.
  • 120 gramos de azúcar blanquilla.
  • 4 gramos de sal fina.
  • 100 gramos de harina floja.
  • 20 gramos de cacao en polvo.
  • Molde de 20 cm redondo o de cake pequeño.
  • Una hoja de papel parafinado.

CEREZAS EN ALMÍBAR:
  • 365 - 370 gramos de cerezas congeladas. ( las que me quedaban de la última temporada) o cerezas frescas.
  • 50 ml de kIrsch u otro licor ( optativo)
  • 150 gramos de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • 2 semillas de cardamomo
NATA MONTADA:
  • 500 ml de nata con un 35% de materia grasa.
  • Dos cucharadas colmadas de queso de untar sin sabor.
  • 100 gramos de azúcar pero esto a gustos, depende de lo golosos que seáis.
ELABORACIÓN:

Sacamos las cerezas del congelador, les damos un agua para quitarles un poco de escarcha y las ponemos en un bol  sin quitarles en mi caso ni los rabitos ni los huesos, así las que queden enteras con los rabitos los usaré para adornar, si queda alguna.



Pesamos el azúcar y lo añadimos al bol.


Añadimos también el kirsch y el agua y dejamos macerar una media hora o más si tenéis más tiempo que yo.
Le quitamos la cáscara a las semillas de cardamomo, las machacamos en un mortero y las agregamos.


Ya se ha deshecho el azúcar con los líquidos, lo ponemos todo en una olla pequeña y dejamos que se haga un almíbar  a fuego bajo, no queremos que se nos rompan las cerezas y que suelten todo el jugo posible.


Ya las tenemos blanditas, con unos quince minutos hemos tenido suficiente, no quería hacer una mermelada.
Una vez frías, las colamos reservando aparte las que han quedado con el rabito y el resto deshuesamos con ayuda de una pajita o el palo de una brocheta.
Reservamos también el almibar, por supuesto.

NATA MONTADA:

Con el bol bien limpio echamos la nata bien fría, cuanto más fría mejor.
Añadimos las cucharadas de queso que ayudarán a que no se nos baje, quede firme y nos dure en la  nevera si fuese el caso algunos días, y por último el azúcar.
Batimos a velocidad fuerte hasta que la nata quede perfectamente montada, una vez hecha reservamos guardada en la nevera.

ELABORACIÓN DEL BIZCOCHO GENOVÉS:

Precalentamos el horno a 170 grados.
En el bol ponemos los huevos con el azúcar.
La importante en este bizcocho es  el tiempo que batimos estos dos ingredientes.
Va a ser velocidad fuerte 12 minutos o 14, dependiendo de la batidora.
Si lo tenéis menos no montarán bien y el bizcocho se bajará.


Ya han pasado en mi caso los doce minutos y han triplicado su volumen.


Ahora tamizamos en el blog la harina, el cacao y la sal.



Una vez tamizada con una espátula mezclamos con movimientos envolventes, no queremos que se nos baje la mezcla de los huevos y el azúcar.
Con cuidado, que quede todo bien mezclado.


Una vez hecha la masa untamos el molde con mantequilla y lo enharinamos para que no se nos pegue el bizcocho.
Echamos la masa y le damos unos golpes sobre la mesa de trabajo para que no queden burbujas en el bizcocho.


Introducimos el molde con la masa en el horno y lo tenemos de entre media hora a 40 minutos.



Lo mejor y dependiendo del tipo de horno nos hará falta más o menos tiempo.
A partir de los 25 minutos que ya habrá subido el bizcocho y sin abrir mucho tiempo el horno ni demasiado la puerta lo pinchamos y vemos si sale limpio, en cuanto salga sin rastro de masa lo tenemos hecho y podremos sacarlo y que enfríe.


Una vez frío el bizcocho lo partimos en dos o tres como en mi caso pero la parte de arriba del bizcocho no la he puesto porque estaba bastante irregular.
Esa para la cocinera.
Empapamos con el almíbar la primera capa del bizcocho.


le ponemos una capa de la nata montada, no tenía bolsas de manga pastelera pero bueno, así en plan irregular.



le ponemos unas cerezas de las que hemos deshuesado por encima.
Empapamos la otra capa de bizcocho y lo ponemos encima de las cerezas y la nata.
Y acabamos de cubrir con una capa de la nata montada.
También he cubierto las paredes de la tarta.
He rallado un poco de chocolate y lo he puesto espolvoreado por encima de la nata.


Al final he adornado con las cerezas que han quedado con el rabito por encima de la tarta con con las que han sobrado sin hueso alrededor de el.


La dejamos en la nevera hasta la hora de servir, el pastel cogerá cuerpo y sabor.




Este pastel también se puede hacer con guindas o cerezas en almíbar así no hay que hacer el paso de las cerezas, solo con añadir un poco de kirsch u otro licor si lo creéis oportuno y dejar que se caliente unos minutos y listo.



Este es el corte de la tarta que os aseguro que estaba riquísima.

Para ver las recetas de mis compañeras solo tenéis que pinchar en el logo del grupo y os lleva directos a sus propuestas.



sábado, 16 de marzo de 2019

Torta Pascualina o Pasqualina.


Esta es una receta que tenía muchas ganas de hacer y por fin os la muestro con un paso a paso, algo que he  creído necesario ya que la primera que cocine no salió muy bien, los ingredientes no eran los correctos y como muchos de nosotros si no es de nuestro agrado no lo publicamos.
Como dice Su de Webos Fritos nadie nace enseñado, ¿verdad?

Esta ya no solo salió muy rica, también muy bonita y con un corte que lo dice todo, por eso con el paso a paso os muestro también unos trucos para que quede así de lucida.

El molde que he empleado es de 23 cm desmoldable. ¿Porqué este tamaño? podemos hacerla con un molde más pequeño pero si queremos como en mi caso poner cuatro huevos y que queden centrados este es el tamaño ideal.
Si paseáis por la red, veréis que a veces ponen los huevos ya duros, pero la verdad, no me agrada mucho cocerlos dos veces así que prefiero ponerlos crudos y para eso han de ser muy frescos para que quede la yema centrada y que no se os rompa la yema cuando los acomodemos en la masa.
Con las cantidades que os pongo en la receta queda una torta alta, jugosa y con un corte así de bonito.

La Torta Pascualina o Pasqualina es una torta salada y cocida al horno típica de la época Pascual de ahí su nombre.
Como nos cuenta Wilkipedía proviene de Italia, en concreto de Liguría aunque se hace en otras localidades italianas, cada una a su estilo, incluso las hay dulces.
También la encontramos en Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina debido a la inmigración italiana que llegó a estos países.

El relleno suele ser con acelga, espinaca o  alcachofa pero esta última se ponía menos debido a su alto precio, la que escojamos salteadas con ajo.
Tampoco debe faltar los huevos, queso tanto parmesano rallado como  ricotta o un buen queso freco que desmenuzaremos, nuez moscada, orégano, sal y pimienta.

Para envolverla se empleaban hojas finas de masa pero en la actualidad se puede usar la masa filo, el hojaldre o la masa quebrada.


INGREDIENTES:
  • 3 paquetes de masa quebrada.
  • 300 gramos de hojas de espinacas hervidas y escurridas. 500 gramos de hoja fresca.
  • 400 gramos de hojas de acelgas hervidas y escurridas. 500 gramos de hoja fresca.
  • 2 cebollas medianas picadas.
  • Un diente de ajo picado.
  • 7 huevos M.
  • 400 gramos de queso ricotta.
  • 150 gramos de queso parmesano rallado.
  • Sal y pimienta.
  • Orégano seco.
  • Nuez moscada.
  • Cuatro cucharadas soperas de pan rallado.
  • Tres cucharadas soperas de mostaza.
  • Dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
  • Un molde desmoldable de 23 centímetros redondo.
  • Una hoja de papel sulfurizado.

ELABORACIÓN:

Doramos en una sartén con el aceite el ajo picado y las cebollas picadas a fuego medio-bajo para que no se nos quemen y queden transparentes.
Tanto las acelgas como las espinacas las hervimos con una chispa de agua y sal, con unos pocos minutos es suficiente.  Una vez hechas las escurrimos bien, apretándolas si fuese necesario ( no queremos que suelten líquidos una vez hecho el pastel).
Las espinacas las podemos añadir al sofrito sin hervir, ya que enseguida se vuelven maleables y de esta manera no sueltan nada de agua.
Añadimos las acelgas y las espinacas bien escurridas al sofrito del la cebolla y el ajo con sal, pimienta, orégano al gusto y un poco de nuez moscada.



Desmenuzamos el queso ricotta en un bol y le añadimos un poco de sal y pimienta, el orégano y la nuez moscada, removemos.


Echamos el sofrito que tenemos reservado al bol del queso ricotta y mezclamos bien, no hace falta que quede hecho una pasta, queda más bonito que se diferencien los dos colores, el blanco del queso y el verde de la acelga y la espinaca.



Añadimos dos huevos enteros y la mitad del queso rallado con un poco más de sal.
Removemos para que se integren bien, cogemos un poco y lo probamos para ver si nos hace falta más sal o alguna especia.
Ya tenemos la farsa del relleno hecha.
Reservamos.


Forramos el fondo del molde desmoldable con una hoja de papel sulfurizado para horno.
Acomodamos dos de las tres masas por el fondo del molde y las paredes dejando que sobre un poco por encima ya que al hornear suele encoger la masa y no quedaría  bien.

Pinchamos toda la superficie con un tenedor, tanto el fondo como las paredes.


Pincelamos el fondo y las paredes de la masa con las cucharadas de mostaza, esto le dará más sabor, pero si no os gusta no lo pongáis.
Espolvoreamos igualmente fondo y paredes de la masa con parte del pan rallado.
¿Para que es esto? Al hacerlo así el relleno quedará más adherido a la masa, se asentará mejor y no formará huecos al hornearse.


Echamos el relleno y con una cuchara lo distribuimos bien y aplastamos un para que no nos quede ningún hueco y que el corte nos quede perfecto.

Hacemos cuatro cavidades en el relleno con la parte de abajo de una cuchara sopera, así podremos acomodar ahí los huevos  y que no esparzan por todo el relleno.


Dejamos caer 4 de los huevos sin cáscara por supuesto en cada hueco.
Todavía nos sobra un huevo, este hay que reservarlo para el final.


Por encima echamos el resto del queso rallado y  después el resto del pan rallado que teníamos reservado.

Al hacer estos dos últimos pasos conseguiremos que la tapa de masa que pondremos ahora no se infle encima del relleno al hornearse y nos deje huecos.

Antes de poner la última masa que hace de tapadera, señalaremos los huevos poniendo unos palillos entre la masa y el molde, como veis en la foto de abajo.
Con los palillos también indicaremos el centro del huevo, así cortaremos la primera porción justo por el centro del huevo.
Esto lo hacemos solamente si queremos lucirnos con el primer corte.
También podemos señalarlo con un adorno especial que nosotros sepamos y nos indique donde esta el huevo.



Batimos el último huevo.
Con un pincel untamos con huevo todo el borde de la masa donde hemos puesto el relleno para que haga de pegamento con la que cubriremos la torta.
Ponemos la última masa cubridiendo todo el relleno.
Dejaremos que sobre un poco a los lados para que poderla unir a lo que sobraba de las paredes.
Yo la he doblado una sobre otra y con un tenedor las he unido haciendo surcos.
Adornamos con la masa restante como más nos guste haciendo  en el centro  un hueco que nos servirá de chimenea, así por ella escapará el vapor que se forme dentro y no se nos agrietará.


Horneamos con el horno precalentado a 180 grados durante 55 minutos, calor arriba y abajo.


Un truco, pongo la rejilla del horno en la parte superior con un papel de hornear que quito casi al final para que dore ya a mi gusto, así no se nos quemará la superficie en exceso.
Como veis la masa queda casi despegada de las paredes al acabar de hornearla y los palillos nos indicarán donde pusimos los huevos.

Dejamos enfriar o por lo menos que este templada antes de sacar y cortar para servir.


Fijaos que bonito ha quedado el corte con el huevo bien centrado, ¿Merece la pena, verdad?


Espero que os haya gustado y que con estas explicaciones os aventuréis a hacerla, os aseguro que merece la pena.




viernes, 22 de febrero de 2019

Sushi fácil, sin pescado crudo.



Este mes de Febrero Desafío en la cocina nos lleva a Japón, ahí es nada.
Rocío nos ha propuesto hacer Sushi en la versión que más nos guste o que prefiramos.

Debíamos hacer o escoger entre los Makis, Urimaki, Nigiri o California Rolls.

Cualquiera de ellas no son difíciles de elaborar, por supuesto para comerlos en casa aunque no nos salgan perfectos nos van a gustar ya que llevan los ingredientes que escojamos y el sabor va a resultar rico aunque no esté el arroz bien apretadito o nos quedemos un poco cortos con el relleno.
En cualquier caso solo hay que seguir las instrucciones que se dan en las recetas y luego ponerle mucho cariño, ese es el ingrediente principal.

Para mi es la primera vez que los hago pero no será la última.
Estos desafíos es lo que tienen, que algo que no habría pensado hacer acabamos haciéndolo y no una sola vez.

Tengo que decir que no quería hacerlos con pescado crudo así que puse salmón marinado y anchoas pero también podéis poner gambas hervidas o palitos de cangrejo o incluso pollo.

Comenzamos con el arroz de sushi, igual para  cualquiera de las elaboraciónes.

INGREDIENTES de arroz para SUSHI:
Los ingredientes los encontramos en cualquier supermercado o gran superficie.


  • 250 gramos de arroz para sushi. 
  • 6 cucharadas soperas de vinagre de arroz 
  • 1/4 de cucharadita de sal.
  • 3/4 de cucharadita de azúcar.
  • Un trozo de alga Nori.
INGREDIENTES PARA ELABORAR EL SUSHI:
  • Alga Nori, En mi caso un paquete pequeño, unas seis hojas.
  • 150 gramos de salmón marinado .
  • Una lata de anchoas en aceite de oliva.
  • Un pepino.
  • Cuatro cucharadas soperas de mayonesa.
  • Salsa de soja.
  • Un aguacate maduro.
  • Unas hojas de lechuga.
  • Sésamo.
  • Una esterilla para enrollar
Echamos el arroz dentro de un colador y este en un recipiente lo suficientemente grande para que quepa dentro.
Llenamos de agua el recipiente hasta que cubra el arroz, removemos y veremos como el agua queda blanquecina. 
Tiramos ese agua y seguimos lavando el arroz hasta que el agua salga clara.
Yo lo tuve que hacer unas siete veces.
 Para cocerlo ponemos el arroz en una olla y le echamos el doble de agua y el trozo de alga Nori (el alga es algo optativo).

Cocemos primero a fuego fuerte durante dos minutos, y sobre 15 minutos a fuego suave durante 15 minutos o hasta que se haya consumido el agua. Quitamos del fuego y tapamos.

Mientras reposa el arroz ponemos en un cazo el vinagre y calentamos.
Una vez caliente añadimos  la sal y  el azúcar, removemos hasta que se disuelva los dos ingredientes en el vinagre.
Echamos el arroz en una fuente grande esparciéndolo bien y le vamos echando el aliño de vinagre por todo el arroz, removiéndolo con mucho cuidado para que no se apelmace ni se rompa abanicándolo si hace falta para que enfríe antes. Reservamos.


ELABORACIÓN:

Forramos la esterilla con papel film, así no se manchará ni se meterá nada entre los huecos.
Ponemos una hoja de alga nori sobre la esterilla con la parte rugosa hacía arriba.

Lavamos bien el pepino, le quitamos la piel pero solo en parte y lo partimos en tiras finas.
Podemos hacer esto unas horas antes y ponerlo a marinar en vinagre de arroz para que coja sabor.

Pelamos y partimos el aguacate a láminas.
Partimos también a tiras finas el salmón marinado.
Sacamos las anchoas del envase y separamos.

Comenzamos haciendo el Sushi:

Cogemos un alga y le cortamos una tercera parte, sino el sushi sería muy gordo, no de un bocado.


Comenzamos esparciendo encima del alga una parte del arroz, fomando una capa fina por casi toda el alga pero sin llegar hasta el final ya que al enrollar el arroz se va desplazando y de esta manera no se nos saldrá.

Encima del arroz ponemos una o dos cucharadas de mayonesa.


Encima de la mayonesa disponemos los ingredientes que queramos que nos sirvan de relleno.
En mi caso, pepino a tiras, aguacate y salmón.


Vamos enrollando con ayuda de la esterilla el alga con el relleno, dándole forma cuadrada, apretando con los dedos con suavidad.


Asi, vamos enrollando hasta que llegamos casi al final.
Mojaremos el sobrante del alga que queda al final con un poco de agua para que el borde quede pegado al resto del rollito.


Enrollamos el rollo en papel film como si fuese un caramelo para guardarlo en la nevera , mejor hacerlos unas horas antes, así cogerán firmeza y sabor antes de partirlos.



Cuando queramos partirlos, primero hay que hacerlos en dos mitades y luego hacer mitades otra vez así hasta que los tengamos a la medida de un bocado.



Este es el corte que ha quedado, la verdad tenía que haber puesto un poco más de relleno pero no me quejo, estaban buenísimos y son una monada, verdad?


Vamos a por los siguientes, esta vez quedará el arroz por fuera, ya veréis que sencillo es también.

Ponemos otra alga encima de la esterilla forrada con papel film.
Esparcimos el arroz mojándonos las manos con agua, acordaros, sino se nos quedará pegado a ellas.
Esparcimos por encima del arroz un poco de sésamo.


Picamos muy, muy fino unas tiras de pepino y lo esparcimos también por encima del arroz.


Apretamos con la mano suavemente para que tanto el pepino como el sésamo quede fijado al arroz.

Damos la vuelta al alga con un poco de rapidez para que quede el arroz tocando el papel film y el alga hacía arriba.



He untado un poco el alga con mayonesa y encima he puesto lechuga, pepino y anchoas.
Esta foto no la tengo, sorry.

Enrollamos de igual manera que el anterior y vemos que el arroz queda por fuera.

Lo envolvemos en papel film como el anterior y dejamos también en la nevera.


Yo tuve los rollitos hasta el día siguiente, los saqué partí en las porciones y serví con salsa de soja y una mayonesa con pepino, sal , pimienta.


Si os gusta el picante podéis usar el wasabi, pero la verdad es que a mi no me gusta, es demasiado fuerte.

Estos son mis promeros sushis, pero desde luego no los últimos.
Mis compañeras han hecho una variedad increíble de ellos y desde luego yo voy a ser la primera en aprender de ellos.
Pinchad en el logo y vais a todas esas recetas que os llevarán derechitas a Japón.