Una buena forma de cocinarlo, guisado, con su salsa y unas verduras.
Un acompañamiento sencillo: un arroz blanco en su punto.
Es una receta ideal para llegar a casa y tener la comida dispuesta, solo a falta de calentar y servir.
INGREDIENTES:
- Un conejo troceado.
- Dos cebollas grandes en juliana.
- Ocho o diez champiñones grandes partidos.
- Tres dientes de ajo.
- Romero y tomillo.
- Sal y pimienta.
- Una pizca de azúcar.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Cuatro cucharadas soperas de tomate triturado.
- Un vaso grande de vino tinto.
- Una pastilla de caldo.
- Agua.
PREPARACIÓN:
Sofreímos la cebolla , los champiñones y los ajos en la sartén con el aceite de oliva virgen
Incorporamos el conejo troceado con la sal y la pimienta.
Freímos hasta dejar dorada la carne.
Añadimos el tomillo, el romero y la pastilla de caldo desmenuzada.
Una vez este todo frito añadimos el tomate triturado con sal y una pizca de azúcar para quitarle la acidez al tomate.
Dejamos que todos los sabores se mezclen.
Es el momento de incorporar el vino dejando que reduzca un poco y a continuación el agua, hasta casi cubrir la carne.
Cocemos todo , sobre medía hora, pero esto va a depender de el tamaño de los trozos de carne y la cantidad.
Reducirá el caldo quedando una salsa ligada por la cebolla.
Yo no suelo espesar las salsas con harina y tampoco trituro las verduras, me gusta encontrar los trozos de cebolla y champiñones en este caso.
Este conejo se puede acompañar con un arroz blanco, patatas fritas o lo que más guste en cada casa.

