viernes, 22 de marzo de 2019

Tarta Selva Negra.



Este mes en desafío en la cocina nos proponía Carolina una tarta selva negra, como quisiésemos , en formato tarta, vasito, brazo de gitano,et... yo he escogido la tarta pero no me ha quedado lo bonita que quisiera, eso si, buena estaba un rato.

Aquí os dejo con un paso a paso la receta, con un poco más de tranquilidad hubiese quedado mejor pero bueno...

BIZCOCHO GENOVÉS:
  • 4 huevos temperatura ambiente.
  • 120 gramos de azúcar blanquilla.
  • 4 gramos de sal fina.
  • 100 gramos de harina floja.
  • 20 gramos de cacao en polvo.
  • Molde de 20 cm redondo o de cake pequeño.
  • Una hoja de papel parafinado.

CEREZAS EN ALMÍBAR:
  • 365 - 370 gramos de cerezas congeladas. ( las que me quedaban de la última temporada) o cerezas frescas.
  • 50 ml de kIrsch u otro licor ( optativo)
  • 150 gramos de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • 2 semillas de cardamomo
NATA MONTADA:
  • 500 ml de nata con un 35% de materia grasa.
  • Dos cucharadas colmadas de queso de untar sin sabor.
  • 100 gramos de azúcar pero esto a gustos, depende de lo golosos que seáis.
ELABORACIÓN:

Sacamos las cerezas del congelador, les damos un agua para quitarles un poco de escarcha y las ponemos en un bol  sin quitarles en mi caso ni los rabitos ni los huesos, así las que queden enteras con los rabitos los usaré para adornar, si queda alguna.



Pesamos el azúcar y lo añadimos al bol.


Añadimos también el kirsch y el agua y dejamos macerar una media hora o más si tenéis más tiempo que yo.
Le quitamos la cáscara a las semillas de cardamomo, las machacamos en un mortero y las agregamos.


Ya se ha deshecho el azúcar con los líquidos, lo ponemos todo en una olla pequeña y dejamos que se haga un almíbar  a fuego bajo, no queremos que se nos rompan las cerezas y que suelten todo el jugo posible.


Ya las tenemos blanditas, con unos quince minutos hemos tenido suficiente, no quería hacer una mermelada.
Una vez frías, las colamos reservando aparte las que han quedado con el rabito y el resto deshuesamos con ayuda de una pajita o el palo de una brocheta.
Reservamos también el almibar, por supuesto.

NATA MONTADA:

Con el bol bien limpio echamos la nata bien fría, cuanto más fría mejor.
Añadimos las cucharadas de queso que ayudarán a que no se nos baje, quede firme y nos dure en la  nevera si fuese el caso algunos días, y por último el azúcar.
Batimos a velocidad fuerte hasta que la nata quede perfectamente montada, una vez hecha reservamos guardada en la nevera.

ELABORACIÓN DEL BIZCOCHO GENOVÉS:

Precalentamos el horno a 170 grados.
En el bol ponemos los huevos con el azúcar.
La importante en este bizcocho es  el tiempo que batimos estos dos ingredientes.
Va a ser velocidad fuerte 12 minutos o 14, dependiendo de la batidora.
Si lo tenéis menos no montarán bien y el bizcocho se bajará.


Ya han pasado en mi caso los doce minutos y han triplicado su volumen.


Ahora tamizamos en el blog la harina, el cacao y la sal.



Una vez tamizada con una espátula mezclamos con movimientos envolventes, no queremos que se nos baje la mezcla de los huevos y el azúcar.
Con cuidado, que quede todo bien mezclado.


Una vez hecha la masa untamos el molde con mantequilla y lo enharinamos para que no se nos pegue el bizcocho.
Echamos la masa y le damos unos golpes sobre la mesa de trabajo para que no queden burbujas en el bizcocho.


Introducimos el molde con la masa en el horno y lo tenemos de entre media hora a 40 minutos.



Lo mejor y dependiendo del tipo de horno nos hará falta más o menos tiempo.
A partir de los 25 minutos que ya habrá subido el bizcocho y sin abrir mucho tiempo el horno ni demasiado la puerta lo pinchamos y vemos si sale limpio, en cuanto salga sin rastro de masa lo tenemos hecho y podremos sacarlo y que enfríe.


Una vez frío el bizcocho lo partimos en dos o tres como en mi caso pero la parte de arriba del bizcocho no la he puesto porque estaba bastante irregular.
Esa para la cocinera.
Empapamos con el almíbar la primera capa del bizcocho.


le ponemos una capa de la nata montada, no tenía bolsas de manga pastelera pero bueno, así en plan irregular.



le ponemos unas cerezas de las que hemos deshuesado por encima.
Empapamos la otra capa de bizcocho y lo ponemos encima de las cerezas y la nata.
Y acabamos de cubrir con una capa de la nata montada.
También he cubierto las paredes de la tarta.
He rallado un poco de chocolate y lo he puesto espolvoreado por encima de la nata.


Al final he adornado con las cerezas que han quedado con el rabito por encima de la tarta con con las que han sobrado sin hueso alrededor de el.


La dejamos en la nevera hasta la hora de servir, el pastel cogerá cuerpo y sabor.




Este pastel también se puede hacer con guindas o cerezas en almíbar así no hay que hacer el paso de las cerezas, solo con añadir un poco de kirsch u otro licor si lo creéis oportuno y dejar que se caliente unos minutos y listo.



Este es el corte de la tarta que os aseguro que estaba riquísima.

Para ver las recetas de mis compañeras solo tenéis que pinchar en el logo del grupo y os lleva directos a sus propuestas.



sábado, 16 de marzo de 2019

Torta Pascualina o Pasqualina.


Esta es una receta que tenía muchas ganas de hacer y por fin os la muestro con un paso a paso, algo que he  creído necesario ya que la primera que cocine no salió muy bien, los ingredientes no eran los correctos y como muchos de nosotros si no es de nuestro agrado no lo publicamos.
Como dice Su de Webos Fritos nadie nace enseñado, ¿verdad?

Esta ya no solo salió muy rica, también muy bonita y con un corte que lo dice todo, por eso con el paso a paso os muestro también unos trucos para que quede así de lucida.

El molde que he empleado es de 23 cm desmoldable. ¿Porqué este tamaño? podemos hacerla con un molde más pequeño pero si queremos como en mi caso poner cuatro huevos y que queden centrados este es el tamaño ideal.
Si paseáis por la red, veréis que a veces ponen los huevos ya duros, pero la verdad, no me agrada mucho cocerlos dos veces así que prefiero ponerlos crudos y para eso han de ser muy frescos para que quede la yema centrada y que no se os rompa la yema cuando los acomodemos en la masa.
Con las cantidades que os pongo en la receta queda una torta alta, jugosa y con un corte así de bonito.

La Torta Pascualina o Pasqualina es una torta salada y cocida al horno típica de la época Pascual de ahí su nombre.
Como nos cuenta Wilkipedía proviene de Italia, en concreto de Liguría aunque se hace en otras localidades italianas, cada una a su estilo, incluso las hay dulces.
También la encontramos en Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina debido a la inmigración italiana que llegó a estos países.

El relleno suele ser con acelga, espinaca o  alcachofa pero esta última se ponía menos debido a su alto precio, la que escojamos salteadas con ajo.
Tampoco debe faltar los huevos, queso tanto parmesano rallado como  ricotta o un buen queso freco que desmenuzaremos, nuez moscada, orégano, sal y pimienta.

Para envolverla se empleaban hojas finas de masa pero en la actualidad se puede usar la masa filo, el hojaldre o la masa quebrada.


INGREDIENTES:
  • 3 paquetes de masa quebrada.
  • 300 gramos de hojas de espinacas hervidas y escurridas. 500 gramos de hoja fresca.
  • 400 gramos de hojas de acelgas hervidas y escurridas. 500 gramos de hoja fresca.
  • 2 cebollas medianas picadas.
  • Un diente de ajo picado.
  • 7 huevos M.
  • 400 gramos de queso ricotta.
  • 150 gramos de queso parmesano rallado.
  • Sal y pimienta.
  • Orégano seco.
  • Nuez moscada.
  • Cuatro cucharadas soperas de pan rallado.
  • Tres cucharadas soperas de mostaza.
  • Dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
  • Un molde desmoldable de 23 centímetros redondo.
  • Una hoja de papel sulfurizado.

ELABORACIÓN:

Doramos en una sartén con el aceite el ajo picado y las cebollas picadas a fuego medio-bajo para que no se nos quemen y queden transparentes.
Tanto las acelgas como las espinacas las hervimos con una chispa de agua y sal, con unos pocos minutos es suficiente.  Una vez hechas las escurrimos bien, apretándolas si fuese necesario ( no queremos que suelten líquidos una vez hecho el pastel).
Las espinacas las podemos añadir al sofrito sin hervir, ya que enseguida se vuelven maleables y de esta manera no sueltan nada de agua.
Añadimos las acelgas y las espinacas bien escurridas al sofrito del la cebolla y el ajo con sal, pimienta, orégano al gusto y un poco de nuez moscada.



Desmenuzamos el queso ricotta en un bol y le añadimos un poco de sal y pimienta, el orégano y la nuez moscada, removemos.


Echamos el sofrito que tenemos reservado al bol del queso ricotta y mezclamos bien, no hace falta que quede hecho una pasta, queda más bonito que se diferencien los dos colores, el blanco del queso y el verde de la acelga y la espinaca.



Añadimos dos huevos enteros y la mitad del queso rallado con un poco más de sal.
Removemos para que se integren bien, cogemos un poco y lo probamos para ver si nos hace falta más sal o alguna especia.
Ya tenemos la farsa del relleno hecha.
Reservamos.


Forramos el fondo del molde desmoldable con una hoja de papel sulfurizado para horno.
Acomodamos dos de las tres masas por el fondo del molde y las paredes dejando que sobre un poco por encima ya que al hornear suele encoger la masa y no quedaría  bien.

Pinchamos toda la superficie con un tenedor, tanto el fondo como las paredes.


Pincelamos el fondo y las paredes de la masa con las cucharadas de mostaza, esto le dará más sabor, pero si no os gusta no lo pongáis.
Espolvoreamos igualmente fondo y paredes de la masa con parte del pan rallado.
¿Para que es esto? Al hacerlo así el relleno quedará más adherido a la masa, se asentará mejor y no formará huecos al hornearse.


Echamos el relleno y con una cuchara lo distribuimos bien y aplastamos un para que no nos quede ningún hueco y que el corte nos quede perfecto.

Hacemos cuatro cavidades en el relleno con la parte de abajo de una cuchara sopera, así podremos acomodar ahí los huevos  y que no esparzan por todo el relleno.


Dejamos caer 4 de los huevos sin cáscara por supuesto en cada hueco.
Todavía nos sobra un huevo, este hay que reservarlo para el final.


Por encima echamos el resto del queso rallado y  después el resto del pan rallado que teníamos reservado.

Al hacer estos dos últimos pasos conseguiremos que la tapa de masa que pondremos ahora no se infle encima del relleno al hornearse y nos deje huecos.

Antes de poner la última masa que hace de tapadera, señalaremos los huevos poniendo unos palillos entre la masa y el molde, como veis en la foto de abajo.
Con los palillos también indicaremos el centro del huevo, así cortaremos la primera porción justo por el centro del huevo.
Esto lo hacemos solamente si queremos lucirnos con el primer corte.
También podemos señalarlo con un adorno especial que nosotros sepamos y nos indique donde esta el huevo.



Batimos el último huevo.
Con un pincel untamos con huevo todo el borde de la masa donde hemos puesto el relleno para que haga de pegamento con la que cubriremos la torta.
Ponemos la última masa cubridiendo todo el relleno.
Dejaremos que sobre un poco a los lados para que poderla unir a lo que sobraba de las paredes.
Yo la he doblado una sobre otra y con un tenedor las he unido haciendo surcos.
Adornamos con la masa restante como más nos guste haciendo  en el centro  un hueco que nos servirá de chimenea, así por ella escapará el vapor que se forme dentro y no se nos agrietará.


Horneamos con el horno precalentado a 180 grados durante 55 minutos, calor arriba y abajo.


Un truco, pongo la rejilla del horno en la parte superior con un papel de hornear que quito casi al final para que dore ya a mi gusto, así no se nos quemará la superficie en exceso.
Como veis la masa queda casi despegada de las paredes al acabar de hornearla y los palillos nos indicarán donde pusimos los huevos.

Dejamos enfriar o por lo menos que este templada antes de sacar y cortar para servir.


Fijaos que bonito ha quedado el corte con el huevo bien centrado, ¿Merece la pena, verdad?


Espero que os haya gustado y que con estas explicaciones os aventuréis a hacerla, os aseguro que merece la pena.