viernes, 21 de abril de 2017

Souffle de alcachofas



Y llegó el Desafío en la cocina de este mes, esta vez con una propuesta salada de lo más suave y deliciosa.
Da igual  el ingredientes principal que escojamos será igual de sencillo y fácil de elaborar.
Rocio de Chismes y Cacharros es quien de hacernos sufrir con las  pistas y nosotras pensando lo peor, yo más que otras ya que no lo descubrí a pesar de que muchas de las demas compañeras lo hicieron.
Y al final resulto ser el delicado y delicioso SOUFFLE.

Esta es mi receta :

INGREDIENTES:

  •  20 gramos ( bechamel) + 5 ( untar el molde) gramos de mantequilla
  • 2 cucharadas soperas de harina.
  • 300 ml de leche.
  • 100 ml de caldo de verdura suave.
  • 5 alcachofas.
  • Media cebolla pequeña muy picada.
  • 40 gramos de queso ( el que más os guste)
  • 4 yemas de huevo
  • 4 claras de huevo a temperatura ambiente
  • Sal, pimienta molida y nuez  moscada.
  • 1 cucharada de café  de harina de maiz (Maicena).
ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180 grados
Untamos con mantequilla el molde o los moldes donde vamos a servir el souffle.

Pelamos y cortamos las hojas de las alcachofas para quitarles las puntas duras.No es que las vayamos a poner con hojas y todo pero así esas hojas ya cocidas las podemos aprovechar para algún guiso.

Las coceremos en agua, sal y un poco de limón o con unas ramitas de perejil, de esta forma no se ponen negras.
Una vez cocidas, sacamos y dejamos calientes en un plato para que evapore el agua.
Separamos los corazones que es lo que vamos a utilizar y el resto podemos congelarlos.

Hacemos una bechamel derritiendo en una sartén la mantequilla
Incorporamos la harina y la rehogamos para que no tenga sabor a crudo.
Calentamos la leche y la vamos echando a pocos sin parar de remover sobre sobre el roux ( mecla de mantequilla y harina) hasta que espese y añadimos al final la sal, la pimienta negra molida y la nuez moscada al gusto. Reservamos.

Es el turno de los huevos, que han de estar a temperatura ambiente.
Separamos las claras de las yemas y las montamos con una pizca de sal.
Comenzamos batiendo a velocidad baja e iremos subiendo hasta que estén firmes, al final le echamos una cucharadita de café rasa de harina de maiz y seguimos batiendo hasta que esté incorporada del todo, será un momento.
Esto hará que tenga más consistencia.

 Sofreímos la cebolla con una cucharadita de café de aceite con un poco de  sal y pimienta.
Cuando esté dorada añadimos los corazones de alcachofas bien picados si es así como queremos encontrarlos o bien los machacamos un poco con un tenedor.


A la bechamel le incorporamos las yemas de los huevos y mezclamos con unas barillas manualmente.
Seguidamente mezclamos con el queso rallado y el sofrito de cebolla y alcachofas.
Probamos y rectificamos de sal y pimienta.

Ahora incorporamos esta mezcla a las claras a punto de nieve y mezclamos con una espátula con movimientos envolventes para que no bajen las claras.

Rellenamos con esta prepraración el molde y metemos al horno que ya está precalentado.
No se puede abrir la puerta en ningún momento hasta pasados 30 minutos, ya que es un molde grandecito, yo incluso lo abrí en ese momento, pinché con un palillo y seguí unos cinco minutos más.

He visto que también se puede poner el molde al baño María, la próxima vez lo haré así a ver que tal.




Hay que comerlo caliente y enseguidita para que no baje demasiado, el soufflé nunca espera, pero me quedó para la noche y la verdad es que estaba igual de rico o incluso más.

Estas son las propuestas de mis compañeras que os aseguro que os van a dar ganas de hacerlas todas.
Pinchad en el AQUÍ.

Espero que os haya gusta la propuesta, yo solo tengo que deciros que estaba riquisímo.



Para esta receta me he basado en la receta de David de Jorge, Robin Food.
A la que he añadido las alcachofas y alguna cosilla más.

martes, 11 de abril de 2017

Guiso o estofado de ternera con macarrones.



Esta es una de esas comidas que gustan a todos en una casa.
A grandes y pequeños.
Los niños disfrutan mojando el pan en el caldito del guiso y como encima lleva pasta es una comida muy completa.
Si a esto añadimos que no es cara y que  la puede hacer hasta un principiante tenemos la comida perfecta.
Además no lleva muchos ingredientes y los que lleva los tenemos normalmente en casa por lo que si algún día tienes mucho trabajo, no tienes tiempo o ganas o quieres disfrutar del día, voilá...sin duda esta es.

Recuerdo que mi abuela la ha hecho toda la vida en mi casa.
En este caso yo la he hecho con ternera pero normalmente la hacíamos  con cordero, de todas formas con una carne o con otra está igual de rica.

Para cuatro personas bien comidas vamos a necesitar estos ingredientes:

  • 350 gramos de ternera o cordero cortado en trocitos.
  • 4 o 5 patatas medianas.
  • 2 hojas de laurel.
  • 1 cebolla picada.
  • Dos tomates rallados o cuatro cucharadas soperas de tomate triturado.
  • 150 gramos de macarrones o plumas del número 6, los hay más pequeños que también queda muy bien si los usamos.
  • 3 dientes  de ajos.
  • 6 o 7 bolitas de pimienta en grano o pimienta en polvo.
  • 4 cucharadas de aceite de oliva.
  • 150 ml de vino tinto.
  • Una pastilla de caldo de carne.
  • 2 clavos.
  • Una cucharadita de café de azúcar.
  • Una porción de chocolate negro.

Vais a ver que fácil es elaborarlo:

Pochamos la cebolla picada en la sartén con el aceite, los dientes de ajo, las dos hojas de laurel,  un pellizco de sal y otro de  pimienta.
Separamos la cebolla a un lado de la sartén si es un poco grande o sacamos y reservamos.
Incorporamos la carne a trocitos y freímos, sin sal para que no se desangre, añadimos las bolitas de pimienta y los dos clavos.
Una vez fríta agregamos el tomate con un pellizco de azúcar para restar acidez y desmenuzamos la pastilla de caldo por encima.
Sofreimos todo junto.



Echamos el vino tinto, dejamos que evapore un poco e incorporamos  un litro y medio de agua, que hierva  a fuego fuerte. ( siempre podemos ir añadiendo agua si hace falta o si se va consumiendo) Añadimos también un poco de azafrán o colorante alimentario.
Una vez que hierva bajamos el fuego, tapamos la olla y cocemos unos 15- 20 minutos a fuego medio.


Mientras empieza a hervir el caldo pelamos las patatas y cortamos a trozos pero chascándolas ( esto quiere decir que las cortamos pero los trozos los rompemos para acabar de partirlos con el cuchillo, haciendo ese típico sonido de chasquido) con esto conseguimos que la patata  suelte su fécula y con ella espesar el caldo sin tener que usar harinas.
Si cuando el guiso esté acabado vemos que todavía lo queremos espesar un poco más cogemos dos o tres trozos de patata y los machacamos con un poco de caldo en un plato, agregándolo de nuevo al guiso.
Ya veréis que bien queda.

Que no se nos olvide si lo tenemos de echar la porción de chocolate negro, si, si, chocolate.
Siempre tengo en la cocina para los guisos y las carnes en salsa.
Este truco me lo enseño mi abuela Carmen y mi tía Teresa, ambas excelentes cocineras.
Le da un toque de sabor al guiso y un color precioso, un poco más oscuro que os encantará.


Mientras se va haciendo el estofado cocemos la pasta que podemos hacer de dos maneras.

La primera echándola directamente al caldo y que se haga con el resto del guiso, pero cuidado, si en el paquete pone que al dente y el tiempo de cocción son 7 minutos hay que echarla acabando el guiso, para que no se deshaga. Tampoco queda bien si encontramos la pasta echa una gacha.

La segunda manera es la que yo suelo hacer. Esto es, la hago como una pasta normal, en agua y sal, pero el tiempo que la tengo es justo la mitad que ponga en el paquete. La saco , escurro y la reservo para añadirla cuando este acabando de hacerse el guiso.
¿Porque hago esto?. Por que de esta manera no embebe tanto caldo pero coge el gusto del guiso.
De esta manera también calculamos mejor la pasta que echamos y no se nos queda el estofado seco.


Ya solo nos queda servirlo y disfrutar de el, pero eso si, que no se os olvide el pan, porque sobre todo los niños van a mojar en el caldito y van a repetir seguro.


Cuando les sirvais un plato a los niños, cuidado con las bolitas de  pimienta o los clavos, hay que quitárselos antes no se los vayan a comer y les estropeemos la comida.




Ya véis lo fácil que es, se tarda más en explicarlo que en hacerlo y espero que con el paso a paso os sea sencillo el elaborarlo.


Feliz Semana Santa.

viernes, 7 de abril de 2017

Potaje de garbanzos y bacalao.





Este plato tan tradicional de la Cuaresma, ese periodo de 46 días que va desde el carnaval hasta la Semana Santa, es el típico potaje de vigilia que al no poder comer carne se sustituía  por bacalao.
En aquellos tiempos no era caro y se conservaba muy bien por estar en salazón.
Un plato económico, hoy en día si en vez de un lomo de bacalao lo hacemos con mollitas que podemos desalar o comprando bacalao fresco que no es tan caro como el salado.

Recordar que para desalar el bacalao hay que ponerlo en una fuente con una rejilla, poner el bacalao encima y cubrirlo de agua. La rejilla hará que la sal que va soltando el bacalao vaya al fondo del recipiente.
Hay que cambiar el agua tres veces al día durante dos o tres días dependiendo de la cantidad de sal que tenga.
Una vez desalado sacar del agua y secar con papel de cocina.
Si usamos las mollitas lo tendremos  menos tiempo, con unas horas es suficiente, va a depender de lo grandes que sean.

Vamos con la receta

INGREDIENTES:
  • 1/2 kilo de garbanzos
  • 200 gramos de bacalao desalado.
  • 1 cebolla picada.
  • 4 dientes de ajo
  • 1 Puerro
  • 2 ñoras
  • 4 huevos duros
  • Cuatro ajitos tiernos ( si es la temporada)
  • 200 gramos de espinacas
  • 12 almendras crudas
  • 4 ó 5 rebanadas de pan seco
  • Pimentón de la vera dulce, en mi caso 
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal

ELABORACIÓN:

Para que un guiso salga bueno es primordial un buen majado,  esto le aporta el 50 % del sabor.
Y este plato no va a ser menos, ya que en Semana Santa es uno de los platos más conocidos y tradicionales.

Comenzamos poniendo en la olla los garbanzos previamente remojados toda la noche para que se hidraten.
Los cuezo primero solos con un poco de sal para que medio hagan y los pueda desespumar sin ningún ingrediente más.
Una vez desespumado y a media cocción, le añado el puerro partido, la ñora entera, los dientes de ajo, unas ramitas de perejil y un chorrito de aceite. No le añado más sal porque ya le añadiremos más con otros ingredientes y hay que  llevar cuidado ya que añadiremos  el bacalao.


Mientras vamos haciendo el majado poniendo tres cucharadas soperas de aceite en al sartén y a fuego fuerte primero y luego bajándolo un poco freímos la ñora, con cuidado y rápido, dándole vueltas y aplastandola un poco con la rasera. Que no ennegrezca que entonces amarga y se nos daría un toque amargo que no lo queremos en absoluto.

Sacamos, reservamos y añadimos el pan, las almendras, los ajitos tiernos y los dientes de ajo.
Una vez todo frito, sacamos a un plato para que enfrié y se pueda majar mejor.
Lo iremos haciendo por orden y lo primero es la ñora, que con un poco de sal se machaca.
A continuación las almendras, el pan y el resto de los ingredientes dejando los ajitos tiernos aparte y echándolos a la olla, ya le han dado sabor al resto.



El majado lo podemos echar  a la olla o bien en un colador (como yo) dentro de la olla  para que deje el sabor pero no lo encontremos en el guiso.
También se puede triturar en una batidora y añadir al guiso
En el mismo aceite sofreímos con un poco de sal la cebolla picada y la echamos en el colador o fuera de el si la queremos encontrar en el guiso.


Es el monento del bacalao que hemos partido en  trozos como queramos encontrarlos en el guiso quitando todas las espinas.
Con dos cucharadas de aceite lo doramos, vuelta y vuelta, meneando la sartén, consiguiendo de esta manera casi un pil pil, pero no es imprescindible.



Lo sacamos y reservamos ya que se añadirá al final junto con las espinacas para que no se pasen ambos ingredientes.

En ese aceite freirémos ahora el pimentón sin que se nos queme, un poquito nada más ya que recordemos el guiso lleva la ñora.



Añadiremos dos o tres cucharadas de tomate rayado o triturado  y echamos en la olla.

Una vez que el garbanzo esté cocido en su punto, añadimos las espinacas y cuando se hayan integrado en el guiso agregamos el bacalao y los huevos duros partidos en cuatro trozos, sacamos el colador escurriendo bien el majado de dentro y dejamos que todos los sabores se unan.
Probamos para rectificar de sal.



Removemos con cuidado para que el bacalao no se desmigue, apagamos y dejamos que repose unos 15 minutos antes de servir.


Si no os gustan las espinacas podéis sustituir por acelgas o judías verdes.
No es imprescindible hacerlo con ñora y pimentón, se puede utilizar solo uno de los ingredientes.
También se pueden utilizar garbanzos de bote. Si es así para estas cantidades usaremos dos botes sacando
los garbanzos y lavándolos bajo el chorro del agua en un colador.
El tiempo de cocción se acortará ya que vienen cocidos.