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martes, 23 de agosto de 2011

Queso fresco casero












El queso sacado del molde y le he dado un toque rústico con un tenedor, no solo entra por la boca.


El mismo en forma de rulo.


Y con forma redonda, como más os guste.


Aquí veis como le he dado la forma de rulo, con una esterilla, como si hiciésemos sushi y con plástico transparente.
Igual con la forma redonda.
Ya todo depende de nuestra imaginación.


Este es el resultado del primer queso que he hecho.
Me decidí a hacerlo cuando ví un vídeo de Nitu Chugani, lo explicaba tan bien y fácil que esa misma noche me puse a ello.
Este es su blog: http://nitudidi.com/
Os recomiendo que lo visitéis, es una cocina nueva, llena de especias y colorido. Una cocina desconocida para mi, pero esto estoy dispuesta a remediarlo.
Otro blog muy interesante para aprender a hacerlos es: http://hierbasyespecias-mai.blogspot.com/
Maite que se llama como yo, es encantadora, os gustará su blog.


Siempre me ha gustado ver como hacían queso en televisión, me parecía relajante pero muy difícil, y nada más lejos de la realidad.
La satisfacción de ver que de un simple litro de leche tenemos un quesito de unas proporciones aceptables nos da la ilusión de querer seguir investigando sobre qué sabor le vamos a dar la próxima vez o que tipo de leche podríamos utilizar.

Os va a sorprender el sabor. Como dice mi hija, con una tostada y un poco de sal, ya está riquísimo.
Este que vamos a hacer es un queso base, y los utensilios que vamos a utilizar son de andar por casa.
Soy de la opinión de que si tengo que estar comprando cacharros para hacer algo, me resulta más barato comprarlo hecho.
El tiempo necesario para hacerlo es como mucho de 45 minutos.
La leche que vamos a utilizar es la leche fresca entera que encontramos en las neveras de los super, o alguna entera de brik, pero no con todas sale igual de bien.
Vamos a ver que necesitamos.

Ingredientes:

  • Un litro de leche entera fresca.
  • El zumo de un limón. El limón hace que se corte la leche separando lo que será el queso del suero.
  • Un yogurt.
  • Un brick de nata, esto es opcional, no hace falta. La primera vez lo puse y salio un queso perfecto, y la segunda no lo hice y perfecto también.

Como veis, pongo la leche a calentar, sin llegar a hervir, y aparte en un yogurt disuelvo el zumo de un limón.
Como dice Maite: el limón es necesario para producir los ácidos que inician la fermentación.

Había leído que se podía utilizar también vinagre, pero no sabía que perdía cremosidad al hacerlo.
También podéis mezclar con la leche un brick de nata pequeño, como 200 ml.
Es optativo y lo único que hace es que quede más cremoso el queso.

Otras personas le añaden suero de mantequilla o buttermilk, sabéis que la encontráis al lado de los yogures, en el Lidl.
Vamos a seguir.

Cuando la leche esté caliente se le añade el zumo de limón mezclado con el yogurt.
Y no dejamos de remover con una espumadera.
Enseguida vemos que se separa el suero de la leche y van quedando como a grumos.
La dejamos que vuelva a hervir y la separamos del fuego para que temple.
Ya veis, muy rápido, en tan solo cinco minutos.


Una vez que ha templado, es hora de ponerla en el colador con el paño.
Aquí os enseño como lo hago yo, un cuenco metálico o del material que sea.
Un colador, yo tengo este que tiene pie y me viene genial para esta receta.
Y un paño de algodón que siempre tengo en la cocina, normalmente lo uso para la sémola del cous cous, pero ya tiene nueva utilidad.


Dejamos caer el contenido de la olla encima del paño y el colador y dejamos que escurra al otro recipiente.
Lo que cae bajo, es un líquido de color amarillo claro, el suero de la leche.
Este suero ni se os ocurra tirarlo, si tenéis niños pequeños, lo podéis utilizar para hacerles los biberones, tiene muchisimas proteínas y muy pocas calorías.
Tenéis que saber que todos los deportistas matarían por el, lo compran carísimo en las tiendas de productos para deportistas. Yo lo compraba para mi marido, que pena no haberlo sabido antes.

Se puede utilizar sustituyendo el agua o la leche para hacer el pan o bollería.
He dejado que se temple para poder escurrir mejor el paño con el queso, dándole unas vueltas para que escurriese bien, aunque lo podéis dejar colgado del grifo de la cocina, que suelen ser altos y es una solución perfecta para ello.

Este es el resultado del queso una vez escurrido y abierto el paño.
Aunque se desmiga un poco en cuanto lo pongamos en un recipiente le daremos la forma que queramos.


Y este es el truco que uso yo para darle esa forma.
Pongo un plato hondo y encima uno llano pero pequeño del revés, el aro de plástico y dentro el queso.
Encima le pondré un peso.
De esta manera, lo que escurra, chorreará por el plato y caerá al plato hondo sin mojar el queso.
Ya sabéis, cada maestrillo tiene su truquillo.


Espero que os atreváis a hacerlo, os sorprenderá muy gratamente.

jueves, 18 de agosto de 2011

Conservas de tomate, preparado para gazpacho.





Nunca había hecho conservas y el año pasado comencé a hacerlas.
Este año ya en más cantidad.
Asustan un poco al principio pero en cuanto empiezas te das cuenta que es muy fácil y divertido.
Es una forma económica de aprovechar los productos cuando están en plena temporada y aunque nos cueste un poco de trabajo, se ve recompensado cuando llegamos a casa abrimos un bote y comemos.

Solo hace falta ir recogiendo tarros de cristal conforme los vayamos gastando, de mermeladas, mayonesas etc... con los tamaños y formas que más nos gusten.
Os voy a contar como lo hago yo.

En este caso vamos a envasar tomates, para ensaladas, para hacerlos fritos y sobre todo porque el precio ahora es económico.

Comprar tomate de pera o el que más os guste, pero eso sí, maduros, firmes pero maduros.
Lavarlos bien.

Llenar una olla con agua y ponerla a hervir, en ese momento introducid los tomates y dejadlos en el agua hirviendo unos cinco o siete minutos.





Sacarlos con una espumadera y dejarlos hasta que templen, en ese momento saldrá la piel con una facilidad asombrosa.


No tiréis el jugo que van soltando, es con lo que vamos a acabar de rellenar los botes una vez tengamos los tarros llenos.

Pero antes cuando estén todos pelados y con ese jugo le añadimos un sal y un poco de azúcar.
Si no queréis ponérselo no hace falta, pero a mi me gusta.
Ir llenando los botes con los tomates y apretándolos bien.
Les suelo hacer un corte en la molla una vez pelados para que así no queden por dentro con alguna burbuja de aire y nos estropee el bote.
Acabar de llenar hasta arriba con ese jugo que han soltado.
Cerrar bien los botes y ponerlos en ese momento en una olla lo bastante grande y alta para que quepan varios,  cubrirlos de agua.
Ahora llega el momento de hacer el vacío en los botes ya llenos.
Ponemos en el fondo de la olla un paño y vamos metiendo los botes que separaremos con el mismo paño o usando otros, mejor si son finos, de esta manera cuando el agua comienza a hervir no se dan golpes evitando que alguno se rompa.

Dejarlos unos 20 minutos-media hora, según el tamaño de los botes.
Dejar templar dentro del agua caliente, hasta que enfríe.

No los he hecho solo de tomate, he hecho algunos con la preparación para el gazpacho, un ajito, un poco de pimiento verde y cebolla.
Así puedo preparar el gazpacho nada más llegar a casa y en un momento.
Una se ha de buscar las mañas cuando trabaja.
También preparo otros con atún y olivas negras que es como a mi me gusta, una especie de ensalada murciana.

Aquí tenéis la foto para ver alguno de los tarros.
Espero que os sea de utilidad esta entrada y os animéis a hacerlos.